Los límites entre el bien y el mal

Ya he posteado sobre “el Bien y el Mal” en mi Blog y ahora quiero hacerlo sobre los  “límites” y “lo prohibido”.

Somos fanáticos de lo prohibido pero, ¿qué es lo prohibido? Para considerar que algo lo es tenemos que acercarnos a lo que podemos llegar a considerar bien y mal dentro de la cultura en la que vivimos. Es cierto que en el canon occidental existen unos patrones de lo correcto e incorrecto que todos conocemos y es, a partir de ahí, desde donde guiamos nuestros comportamientos.

Desde pequeños nos dicen lo que podemos hacer y lo que no, pero conforme vamos estableciendo nuestra propia conciencia de las cosas nos damos cuenta de que queremos también establecer las consecuencias de las mismas y determinar hasta qué punto estamos de acuerdo con ello. Por ello sentimos placer al hacerlo, porque estamos siendo nosotros y porque nos estamos descubriendo con el mundo.

Nos gusta lo que nos dicen que no se nos permite y nos llenamos de la adrenalina que provoca no hacer lo que hacen los demás: sentirnos malosincorrectos y dejarnos llevar por los instintos más humanos. Lo prohibido implica un riesgo e independientemente de la edad que tengamos nos gusta enfrentarnos a él.

Lo prohibido es sinónimo de salir de los límites que marca la rutina de nuestro día a día y disfrutar con ello: sentimos miedo ante lo que desconocemos y se señala como impropio, pero nos gusta saber que es un miedo que, mientras no llegue adicción, podemos controlar.

Lo prohibido: una sensación de bienestar fugaz

Una vez que lo prohibido deja de serlo y lo hemos conquistado, la sensación que nos queda es la de un bienestar fugaz que nos gustaría volver a experimentar: la de aquella persona que tenía pareja y nos gustaba incluso más por ello, la de toda la comida que nos autoprohibimos comer en abundancia, cualquier adicción que tengamos…

Conseguir a esa persona de la que hablábamos o comer lo que no debemos para estar saludables nos provoca un placer que puede desaparecer sucesivamente cuando se ha conseguido. Incluso, la presión que pueden ejercer parámetros morales externos en nosotros pueden traernos estados de culpa y arrepentimiento.

Lo que está claro es que, mientras no sea perjudicial para nuestra salud o nuestras acciones perjudiquen a los demás, que nos guste lo prohibido y nos dejemos llevar por ello es el equivalente a sentirnos vivos y libres más allá de nuestra edad. Ante eso, los errores siempre serán aprendizajes y la felicidad siempre será superior al posible dolor de conciencia que se nos quiere imponer.

 

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Acerca de Georgina

Cumpleaños 18 de noviembre de 1978 / De Mollerussa, Cataluña, España
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