Libros, brujas y cuentos de hadas

Libros

Jane Eyre, de Charlotte Brontë

Si tu corazón necesita inspiración, déjale leer este libro. Es delicioso. Muchos lo han visto como una de las novelas precursoras del feminismo. Es un canto a la valentía y al amor, a través de una historia romántica que atrapa y que está brillantemente narrada. Lo disfrutarás mucho.

En el nombre de la rosa, de Umberto Eco

Si te van las emociones, los misterios y las tramas policiacas, esta es una lectura que tienes que hacer. Déjate transportar por Guillermo de Baskerville a una época pasada llena de intriga, miedos y afán por descubrir la verdad.

Los pilares de la tierra, de Ken Follet

Abre tu puerta a un fascinante mundo de reyes, damas, caballeros, pugnas feudales, castillos y ciudades amuralladas. Una historia en la que el amor y la muerte se entrecruzan violentamente, una y otra vez. Léelo y desata las pasiones que viven en tu interior. Si estás en un momento en el que necesitas volar… te hará volar.

La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón

No puedes dejar de leerlo. Estés donde estés, es un libro maravilloso, con un poco de todo, de venganza, de amistad, de recuerdos, fantasía, misterio y amor. La acción se desarrolla en Barcelona, y si es una novela con tantos premios, es porque hay algo en él que tienes que descubrir.

Brujas

Un brujo o una bruja es una persona que practica la brujería. Si bien la imagen típica de un brujo o de una bruja es muy variable según la cultura, en el mundo occidental se asocia particularmente a una bruja con una mujer con capacidad de volar montada en una escoba, así como con el Aquelarre (lugar de brujas) y con la caza de brujas (búsqueda e identificación de brujos y brujas). Al brujo algunos lo asocian con el vidente o con el clarividente, otros lo asocian con el chamán (quien es un especialista de la comunicación con las potencias de la naturaleza y con los difuntos), mientras que otros lo asocian con un brujo de tribu más orientado a la curación de enfermos del cuerpo y del alma, etc. La bruja (en femenino) es un personaje recurrente de la imaginación contemporánea, que perdura y se afirma gracias a los cuentos, las novelas, las películas, así como a través de ciertas fiestas populares y de sus especiales máscaras.

Diferencia entre bruja y hechicera

El antropólogo español Julio Caro Baroja propone diferenciar entre «brujas» y «hechiceras». Las primeras habrían desarrollado su actividad en un ámbito predominantemente rural y habrían sido las principales víctimas de la cazas de brujas en los años 1450 a 1750. En cambio, las hechiceras, conocidas desde la antigüedad clásica, habrían actuado en la ciudad. Como ejemplo de las primeras Caro Baroja pone a la sorgina de la brujería vasca, y de las segundas al personaje de La Celestina de Fernando de Rojas. De esta última dice que, aunque el autor “dibujó su espléndido personaje tomando elementos de la literatura latina, de Ovidio, de Horacio, etc.” sus rasgos coinciden “con los que aparecen enumerados en los procesos levantados a las hechiceras castellanas por los tribunales inquisitoriales”.

Carmelo Lisón Tolosana distingue también entre hechicera y bruja pero según este antropólogo español la diferencia se basa en la relación que mantienen una y otra con el poder oculto y maligno, con el poder demoníaco. La hechicera invoca y se sirve del poder demoníaco para realizar sus conjuros, mientras que la bruja hace un pacto con Satán, renuncia a su fe y rinde culto al diablo. “La fuente del poder oculto no es ahora la fuerza de la palabra ni la invocación al diablo ni la ceremonia mágica, sino que aquélla proviene de la adoración personal y voluntaria al demonio por parte de la bruja hereje y apóstata; su poder es vicario pero diabólico, adquirido a través de pacto explícito, personal y directo con el mismísimo Satán en conciliábulo nocturno y destructor que anuncia el aquelarre”. El paso de la hechicera a esta “bruja satánica”, “bruja aquelárrica”, como la llama también Carmelo Lisón, se produjo en Europa a lo largo de los dos siglos finales de la Edad Media.

Carmelo Lisón también discrepa de Caro Baroja en cuanto a la consideración del personaje de Celestina porque la considera un “híbrido” entre bruja y hechicera. Celestina, dice Carmelo Lisón, vive “rodeada de ponzoñosos ungüentos y de fórmulas mágicas cuyo poder residía en la fuerza del lenguaje” pero “puede además disparar el terrible dardo del maleficio, opera con poderes nocturnos, conjura y obliga al mismísimo Satán”.

Según Carmelo Lisón, “el conjuro revela el carácter bastardo de Celestina, alcahueta mestiza, resultado de un cruzamiento entre bruja y hechicera. Aunque se confiese cliente del demonio sabe bien su «arte», conoce y sabe leer los agüeros y activa a voluntad el poder intrínseco a líquidos, hilados y palabras. Además, para asegurarse el éxito, pacta con Satán pero, nótese, en pacto arrogante y altivo, exigente y amenazante, en pacto entre iguales, esto es, entre dos agentes teúrgicos tan poderosos como malvados”.

Por otro lado, en la mayoría de los idiomas se utilizan términos diferentes para designar la «hechicería» (en la que no existe el pacto diabólico) y la «brujería» (en la que sí existe), menos en el francés, idioma en el cual sólo existe sorcellerie para ambas. En inglés existe sorcery y witchcraft, en portugués feitiçaria y bruxaria, en italiano fattucchieria y stregoneria, en alemán se dice Kunts o Zauberei y Hexerei.

Cuentos de hadas

Leer cuentos de hadas a tus hijos es bueno, tienen un efecto curativo. “Los niños necesitan los sueños y esperanzas que los cuentos de hadas ofrecen”, dice Jessica Hardiman, madre de dos hijos y escritora de libros infantiles. Durante mucho tiempo ella ha leído cuentos de hadas a sus niños, y a ahora ha escrito su propio libro.

La batalla del bien contra el mal

Junto con la disminución de la lectura, se ha producido un descenso en la narración de historias, y los niños tienen una necesidad de cuentos de hadas, tanto contemporáneos como tradicionales. En los cuentos de hadas, el tema central es la lucha entre el bien y el mal, y la merecida victoria del bien, y es que “los niños necesitan ver el lado oscuro, pero es importante presentarles un final feliz para que entiendan que si bien podemos encontrar en nuestra vida obstáculos difíciles, siempre se puede volver a encontrar la felicidad”.

En los cuentos de hadas tradicionales a menudo el héroe es una princesa o príncipe que representa el bien, mientras que el mal está representado por una bruja o un dragón.

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Acerca de Georgina

Cumpleaños 18 de noviembre de 1978 / De Mollerussa, Cataluña, España
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Una respuesta a Libros, brujas y cuentos de hadas

  1. Patricia dijo:

    Hola Georgina! Al fin me paso. La verdad es que ni te visito a ti y a otras personas que me gustaría visitar, suelo estar varios días desconectada por uno u otro motivo.
    Comparto mi gusto por Jane Eyre y La sombra del viento, me encantaron.
    Saludos

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