Época victoriana

La Época victoriana de Gran Bretaña marcó la cúspide de la Revolución industrial británica y el ápice del Imperio Británico. Aunque se usa comúnmente para referirse al periodo del reinado de la reina Victoria, los historiadores aún debaten si el periodo -definido como una variación en las sensibilidades y asuntos políticos que han sido asociados con los victorianos- comienza realmente con la promulgación del Acta de Reforma de 1832. Esta etapa fue precedida por la Regencia y continuada por el Período eduardiano.

La reina Victoria tuvo el reinado más largo en la historia de los monarcas británicos, y los cambios culturales, políticos, económicos, industriales y científicos que sucedieron durante su reinado fueron notables. Cuando Victoria ascendió al trono, Inglaterra era esencialmente agraria y rural; a su muerte, el país se encontraba altamente industrializado y estaba conectado por una red de ferrocarril en expansión. Tal transición no fue suave, como tampoco estuvieron libres de incidentes las décadas anteriores. Las primeras décadas del reinado de Victoria fueron testigos de una serie de epidemias (con mayor impacto el tifus y el cólera), fallos en la producción de grano y colapsos económicos. Hubo disturbios por el derecho al voto y la derogación de las Leyes del Maíz, que habían sido creadas para proteger la agricultura inglesa durante las Guerras Napoleónicas al comienzo del siglo XIX.

El periodo medio victoriano también fue testigo de significativos cambios sociales, como el renacimiento de la doctrina evangélica, al mismo tiempo que una serie de cambios legales en los derechos de la mujer. Aunque carecían del derecho al sufragio durante la Época Victoriana, ganaron el derecho a la propiedad después del matrimonio a través del Acta de Propiedad de las Mujeres Casadas, el derecho a divorciarse y el derecho a pelear por la custodia de sus hijos tras separarse de sus maridos.

Cultura

El ineludible sentido de la novedad dio como resultado un profundo interés por la relación entre la modernidad y la continuidad cultural. El Renacimiento Gótico en la arquitectura se convirtió en algo cada vez más significativo durante el periodo, llevando a la Batalla de los Estilos entre los ideales Gótico y Clásico. El diseño arquitectónico de Charles Barry del nuevo Palacio de Westminster, que había sido gravemente dañado en un incendio en 1834, se construyó siguiendo el estilo medieval de Westminster Hall, parte aún en pie del edificio. Constituía una narración de la continuidad cultural, en oposición a la violenta separación de la Revolución francesa, una comparación común al periodo, como expresaron Thomas Carlyle en La Revolución francesa:: una historia y Charles Dickens en Historia de dos ciudades. El arte gótico fue también apoyado por John Ruskin, que argumentó que ejemplificaba los valores comunales y sociales, al contrario que el Clasicismo, el cual él consideraba que realzaba la estandarización mecánica.

La mitad del siglo vio la Gran Exposición de 1851, la primera Feria Mundial, la cual mostró las mejores innovaciones del siglo. En su centro estaba el Palacio de Cristal, un enorme y modular edificio de estructura de cristal y acero, el primero de su tipo. Fue condenado por Ruskin como el perfecto modelo de deshumanización mecánica en diseño, pero más tarde se convirtió en el prototipo de la Arquitectura Moderna. La aparición de la fotografía, que fue exhibida en la Gran Exposición, condujo a importantes cambios en el arte victoriano. John Everett Millais fue influido por la fotografía (especialmente en el retrato de Ruskin), así como otros artistas prerrafaelitas. Más adelante fue asociado con las técnicas impresionistas y el Realismo social que dominaron los siguientes años del periodo en los trabajos de artistas como Walter Sickert y Frank Holl.

La literatura victoriana

El término “literatura Victoriana” se acuñó gracias al desprecio de algunos críticos por lo excesivamente refinado y conformista de cierto tipo de literatura, aunque esto poco tiene que ver con la esencia de este período.

Lo cierto es que la poesía victoriana significó un adelanto abismal en el formalismo literario. Su mayor aporte desde lo estrictamente técnico, fue la defensa del soneto como herramienta poética, el cual, hasta ese momento, se lo consideraba el estilo menos desarrollado de la poesía.
La esencia de lo “victoriano” es demasiado relativa como para condensarla en un concepto acabado. Se trata de un maravilloso, y por sí mismo valioso, período de transición entre el romanticismo y el modernismo, pero que contiene algunos valores que le son rigurosamente propios.

Dentro de estos valores inherentes, el mayor de todos es la tan postergada inclusión de la mujer en el olimpo literario. Claro que antes de este período hubo extraordinarias poetisas, pero fue aquí donde ellas encontraron un espacio que ya no podrá serles arrebatado.

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Acerca de Georgina

Cumpleaños 18 de noviembre de 1978 / De Mollerussa, Cataluña, España
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